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Sol sin lluvia, los corrales se llenan

Sol sin lluvia, los corrales se llenan

En una época donde la seca aprieta, el sol comienza a pegar más fuertes y los campos se achican a la espera de que la primavera traiga nubes con agua, Néstor I. Goenaga concretó un mensual más donde la invernada ocupó gran parte de la feria.

Con mucha hacienda que se anotó en la recta final, los novillitos, terneros, vaquillonas y terneras dejaron a las claras que la gente no tiene mucho pasto para ofrecer y por ese motivo deciden sacarlos a venta. Con un estado de variada calidad, pero con la certeza de que el rendimiento es notable, los compradores fueron justificando lo embretado en los corrales, en un momento donde la hacienda está en su meseta de precios.

Sin mayores locuras, y hasta donde les daba la calculadora, los invernadores y recriadores fueron comprando machos y hembras cabeza de parición de otoño y otros que el vendedor se guardaba para fin de año. Una situación de incertidumbre en base a la economía, que hizo que los martilleros tuvieran que defender las haciendas parea que ambas partes puedan hacer un buen negocio.

A la espera de que el gordo vuelva a subir, y que el mostrador se muevo, la forma azuleña superó las tres mil cabezas con un muy lindo encierre, que por momento sorprendió a más de uno. Y el inicio de esta jornada iba a estar a cargo de unos lotes de vacas y toros, que dependiendo la calidad y el destino se fueron yendo a diferentes operadores.